Como la semana pasada, la ruta comienza en este pueblo de Lavandera pero en ésta ocasión me dirijo al sur, mi intención es acercarme todo lo posible al pueblo de Rodillazo (si el tiempo lo permite).
Salgo de Lavandera y cruzo un puente que me lleva a un camino hasta una majada, rápidamente alcanzo altura y me sitúo fuera de escobas y maleza para llegar a la zona conocida como los Gorvizales, a mi izquierda puedo observar de cerca las impresionantes moles calizas (de izda. a dcha. Peña Fucheros, Peña de las Tablas, Peña del Mediodía y Cueto de las Palomas).
Llegado a ésta zona, cruzo el collado y me adentro en una zona bien distinta, la caliza por excelencia predomina ante la clara destrucción erosiva del paso del tiempo y del agua. Cruzo toda éste clásico tapiz karstico para dirigirme a Las Collodas y ya desde aquí, puedo observar un valle precioso ante mí, que se conecta más adelante con el valle de Sancenas. De frente se ve claramente el Valle del Marqués y ascendiendo por encima de todo él con ligera inclinación destaca el Pico Polvoreda con 2.007 m. Entre medias el valle que comunica los pueblos de Tabanedo y Rodillazo.
Panoramica Valle Valdeteja desde Los Gorvizales.
En ésta foto se puede observar todo el cordal
realizado en la ruta del sábado pasado.
Cruzando hacia las Collodas se puede ver claramente
Getino en primera linea y al fondo Gete.
El Pico Machacao y Machamedio visibles desde aquí.
Panorama que se ve desde el collado.
Último vistazo al Pico Polvoreda.
Las nubes que se acercan hacen que me
retire con rapidez y prudencia.
Regresando hacia los Gorvizales, para
asegurarme una bajada limpia.
A la izda. Machacao, Centro Currilines
a la dcha. Brañacaballo.
Pueblo de Gete en el valle y Getino escondido abajo.
Una manada de rebecos escapan ante mí
presagiando la tormenta.
Bajando al Valle de Valdeteja.
El pueblo de Lavandera me espera.
La nube la tengo practicamente encima.
Ahora sí que tengo que abrir el paraguas.
El mejor Goretex que existe.
En plena bajada me pilla la nube, menos mal que
he dejado atrás la caliza resbaladiza.
Cuando llego al camino, detrás de mí,
la niebla ya tapa las moles calizas.
Ya en el coche, el agua y el paseo me dan hambre.
No espero más y... a comer!






















































