Pantano de Luna.
3 de enero de 2004
31 de diciembre de 2003
Pico Bucioso
Este último día del año, decidimos despedirlo de la mejor manera posible, al aire libre y disfrutando de un día precioso. Nos hemos venido al pueblo de Valdorria para oxigenar y purificar nuestros pulmones después de estos días de excesos.... y los que nos quedan.
En estos valles nos complace mucho cualquier caminata, ya que son dominios 'controlados' y en los cuales nos sentimos muy a gusto.
Vistas del collado Bucioso
Un día claro y despejado nos permite divisar buenas panorámicas en cuanto cogemos un poco de altura
En estos valles nos complace mucho cualquier caminata, ya que son dominios 'controlados' y en los cuales nos sentimos muy a gusto.
Vistas del collado Bucioso
Un día claro y despejado nos permite divisar buenas panorámicas en cuanto cogemos un poco de altura
Santi y al fondo Peña Valdorria
Poca nieve es la que a estas alturas nos muestra Peña Valdorria.
Poca nieve es la que a estas alturas nos muestra Peña Valdorria.
Peña Valdorria y el pueblo que lleva su nombre.
Peña Valdorria y el pueblo, bonita estampa
Desde el collado Bucioso se puede observar el pico Polvoreda
Otra de la bonitas cumbres y cercanas que exiten por estos parajes.
Otra de la bonitas cumbres y cercanas que exiten por estos parajes.
Chema disfrutando de la belleza del valle de Bucioso
Decidimos seguir la pista de las huellas de un jabalí y como un sherpa enseñado y acostumbrado a esta zona nos llevarán hasta nuestro destino de hoy que es el Collado Bucioso y bajar en busca de Santi que se nos ha quedado rezagado y ha bajado al valle.
Decidimos seguir la pista de las huellas de un jabalí y como un sherpa enseñado y acostumbrado a esta zona nos llevarán hasta nuestro destino de hoy que es el Collado Bucioso y bajar en busca de Santi que se nos ha quedado rezagado y ha bajado al valle.
Chema preparándose para la acción
21 de diciembre de 2003
Estorbin de Valverde
Ascensión al Estorbin de Valverde desde el pueblo de Tonín de Arbás. Una mañana fría y poco atractiva para la actividad, nos empuja igualmente a realizar lo que más nos gusta, andar y disfrutar de la montaña.
Es la primera vez que la mayoria del grupo realizamos ésta ascensión, por el valle del cuadro, una travesía larga pero llena de encanto, a pesar de la poca visibilidad que tenemos hoy.
En esta zona, el mal tiempo y la nieve suele hacer acto de presencia al estar tan cerca del Puerto Pajares, en época de invierno, suele ser muy fría y venteada.
Es la primera vez que la mayoria del grupo realizamos ésta ascensión, por el valle del cuadro, una travesía larga pero llena de encanto, a pesar de la poca visibilidad que tenemos hoy.
En esta zona, el mal tiempo y la nieve suele hacer acto de presencia al estar tan cerca del Puerto Pajares, en época de invierno, suele ser muy fría y venteada.
Últimas rampas que nos llevan a la cumbre del Estorbin 2.115 m
En la cumbre, Chema, Dani, Javi y Raúl
La poca visibilidad hace que no disfrutemos de las vistas ni de la cumbre, aunque si se deja ver escasamente la gran pendiente y sobretodo la caída norte que tiene desde aquí. Pronto inicimos la bajada para poder degustar las buenas viandas que tenemos.
La poca visibilidad hace que no disfrutemos de las vistas ni de la cumbre, aunque si se deja ver escasamente la gran pendiente y sobretodo la caída norte que tiene desde aquí. Pronto inicimos la bajada para poder degustar las buenas viandas que tenemos.
14 de diciembre de 2003
Pico Polvoreda - El Annapurna leonés.
Esta es una de las ascensiones que recuerdo con más cariño , fué la primera ascensión que el grupo realizó al pico Polvoreda 1.998 m. Sin saberlo, ésta cumbre se convertirá en una de nuestras más fieles compañeras.
Sobre todo para mi, es la cumbre con la que más me identifico, quizás por ser la más cercana, y en la que más ascensiones he realizado. Pero me gustaria añadir que reconozco que existe algún tipo de atracción que hace que todos los años, al menos un par de veces, suba a su cumbre, a sentarme en ella y disfrutar de sus vistas, simplemente para no pensar en nada o bien para que me traiga pensamientos tranquilizadores.
En esta primera ascensión, Chema, Raúl y yo salimos del pueblo de Villalfeide, en dirección al Valle de la Marrionda, junto al depósito de agua que existe a pie de carretera, cercano a lo que se conoce en estos parajes como la Raya, bifurcación natural que divide los terrenos de ambos pueblos (Villalfeide y Correcillas).
Al principio la ascensión discurre por un sendero bien marcado pero muy estrecho que en ocasiones se hace incómodo por la cantidad de roble que existe en la zona.
Conviene en esta fase relajarse e ir suave ya que el desnivel es pronunciado y no es bueno al principio desfondarse.
Pronto, los robles dejarán paso a una campa, zona más abierta que se agradece su progresión, ya nos encontramos a pie de la falda de la peña.
A partir de aquí la ascensión por roca se hace un poco incómoda, ya que la niebla está muy baja y húmeda, haciendo que la caliza se convierta muy resbaladiza. Es en este pico y en este momento cuando aprendo una lección que nunca olvidaré. La gestión y administración de la ropa en la montaña es muy importante. Fisicamente me encontraba genial, las piernas funcionaban al 100% pero mi mala gestión en cuanto a las capas de abrigo hizo que mi cuerpo sudara demasiado, al tiempo que ascendía y provocó en mi una reacción de un pajarón impresionante.
Gracias a la ayuda de Chema que me explicó lo que me estaba pasando, pude reaccionar y antes de la cinta cimera logre sentirme mejor y poder ascender hasta la cumbre pero el desgaste ya estaba realizado y llegue con las fuerzas justas. Lo cual provocó en mi un desasosiego y malestar que junto con la niebla no pude disfrutar del momento placentero que nos regala su cumbre.
Sobre todo para mi, es la cumbre con la que más me identifico, quizás por ser la más cercana, y en la que más ascensiones he realizado. Pero me gustaria añadir que reconozco que existe algún tipo de atracción que hace que todos los años, al menos un par de veces, suba a su cumbre, a sentarme en ella y disfrutar de sus vistas, simplemente para no pensar en nada o bien para que me traiga pensamientos tranquilizadores.
En esta primera ascensión, Chema, Raúl y yo salimos del pueblo de Villalfeide, en dirección al Valle de la Marrionda, junto al depósito de agua que existe a pie de carretera, cercano a lo que se conoce en estos parajes como la Raya, bifurcación natural que divide los terrenos de ambos pueblos (Villalfeide y Correcillas).
Al fondo el pueblo de Villalfeide
Chema y Javi, al fondo el pueblo de Villalfeide
Al principio la ascensión discurre por un sendero bien marcado pero muy estrecho que en ocasiones se hace incómodo por la cantidad de roble que existe en la zona.
Raúl y yo, tapando el pueblo de Villalfeide.
Conviene en esta fase relajarse e ir suave ya que el desnivel es pronunciado y no es bueno al principio desfondarse.
Raúl desafiando al miedo a las alturas.
Creo que por ahí no se puede bajar...
Primeras rampas de ascensión a la Peña.
Pronto, los robles dejarán paso a una campa, zona más abierta que se agradece su progresión, ya nos encontramos a pie de la falda de la peña.
Los tres bravos de la jornada.
A partir de aquí la ascensión por roca se hace un poco incómoda, ya que la niebla está muy baja y húmeda, haciendo que la caliza se convierta muy resbaladiza. Es en este pico y en este momento cuando aprendo una lección que nunca olvidaré. La gestión y administración de la ropa en la montaña es muy importante. Fisicamente me encontraba genial, las piernas funcionaban al 100% pero mi mala gestión en cuanto a las capas de abrigo hizo que mi cuerpo sudara demasiado, al tiempo que ascendía y provocó en mi una reacción de un pajarón impresionante.
Pico Polvoreda desde el collado Bucioso.
Gracias a la ayuda de Chema que me explicó lo que me estaba pasando, pude reaccionar y antes de la cinta cimera logre sentirme mejor y poder ascender hasta la cumbre pero el desgaste ya estaba realizado y llegue con las fuerzas justas. Lo cual provocó en mi un desasosiego y malestar que junto con la niebla no pude disfrutar del momento placentero que nos regala su cumbre.
Varias perspectivas del Pico Polvoreda, desde Bucioso.
Etiquetas:
Monografico Polvoreda,
Valle del Torio
20 de noviembre de 2003
Pico Bodón
Este jueves medio lluvioso y con mala pinta, no nos intimida lo suficiente como para quedarnos en casa. Otra cumbre que nos metemos al bolsillo el grupo de arista cimera en nombre de Raúl y Javi, los dos primos Olea más intrépidos.
Inicio de la ruta: Valverde de Curueño
En una ascensión meteórica, debido a que por la tarde toca currar, subimos a este emblemático pico que domina el valle del Curueño.
Detalle de la ascensión
Al ser un día laborable y poco agradable, no pudimos disfrutar de la cumbre pero en cualquier caso no nos quitó la sonrisa de la cara.
2 de noviembre de 2003
Pico Fontún
Salida muy entrañable para el grupo, fué, la primera salida oficial de ARISTA CIMERA, por esto quizás, el Pico Fontún debiera representarse para nosotros como la cumbre.
En esta ocasión nos juntamos un grupo de formidos mozalbetes bajo un denominador común, el deseo por la montaña. Raúl fuíste tú, quién nos unió a todos y con gran pasión y enormes ganas, nos pusimos en marcha ( no quisiera olvidarme de una anécdota que nos sucedió, como he comentado, Raúl nos unió, pues bien con los nervios propios de esos momentos de presentaciones y demás formalismos lo dejamos tirado sin querer a la hora de cambiar los coches, mientras que el resto decidimos poner tierra de por medio y olvidarnos por un instante de Raúl).
En la cumbre del Fontún
En esta ocasión nos juntamos un grupo de formidos mozalbetes bajo un denominador común, el deseo por la montaña. Raúl fuíste tú, quién nos unió a todos y con gran pasión y enormes ganas, nos pusimos en marcha ( no quisiera olvidarme de una anécdota que nos sucedió, como he comentado, Raúl nos unió, pues bien con los nervios propios de esos momentos de presentaciones y demás formalismos lo dejamos tirado sin querer a la hora de cambiar los coches, mientras que el resto decidimos poner tierra de por medio y olvidarnos por un instante de Raúl).
La subida la realizamos comodamente por toda la pista hasta llegar al collado de Gete, desde el cual nos desviamos en dirección norte para ir ascendiendo hasta llegar a la cumbre, en la que posamos la mar de satisfechos, jeje.
En la cumbre del Fontún
Es curioso como lleva gorro el que más pelo tiene, jejejeje
Así somos de bravos...28 de junio de 2003
Macizo Central - Collado Jermoso
En esta ocasión decidimos realizar una travesia por los Picos de Europa, concretamente en el macizo Central, partiendo desde el puerto de Pandetrave para dirigirnos hacia la vega de Liordes y después al Refugio de Collado Jermoso a través de las Colladinas.
Detalle del puerto de Pandetrave donde en primer termino se puede observar el macizo que conforman los picos del Friero
Salida desde el puerto de Pandetrave
Para acceder a la vega de Liordes y pasar al otro lado del macizo, nos adentramos en el sedo de Remoña hacia la canal que lleva su nombre (ésta canal más vistosa que la de Pedavejo) . Una vez en la vega de Liordes parada obligada para disfrutar de este paraje. A partir de aqui decidimos continuar por las colladinas para ir a comer al refugio
En las colladinas, al fondo Macizo Occidental, Peña Santa.
Ésta vista, es una de las vistas (entre tantas), que se quedan grabadas en la memoria. Cuando se pasa la vega de Liordes y se va ascendiendo por las colladinas y por primera vez aparece el refugio Diego Mella o Jermoso y al fondo Peña Santa.
Precioso y bucólico lugar, donde se encuentra uno de los mejores refugios de Picos.
El mediodia ya está avanzado y decidimos comer en el collado Jermoso, aprovechando las vistas de Peña santa que nos ofrece este lugar.
Por la tarde, acecha la tormenta y se decide bajar hacia Cordiñanes por Asotin, larga travesia y con bastante desnivel que acusa demasiada gente con la que nos encontramos. Ya en el valle existe un hayedo precioso que es de obligado paso en otra época del año.
Fernando en las colladinas, disfrutando de todo este paisaje
Una vez en Cordiñanes tenemos que seguir andando hasta Santa Maria de Valdeón donde nos espera el bus.
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