2 de junio de 2012

XVII Carrera Montes Aquilianos 2012

Desde que surgió la idea de apuntarnos a la carrera de los Montes Aquilianos, nuestra mente no paraba de procesar la información, ¿será demasiado  inscribirse al recorrido A (61km)? o por el contrario, tratándose de correr la primera vez, no será mejor, realizar el recorrido "corto" o recorrido B, con 47 km? 


Las dudas se disipan, cuando estudias el trazado y ves que al llegar al pueblo de Montes, ambos recorridos se separan y es en Peñalba de Santiago cuando comienzan los desniveles de verdad, entonces está claro y la decisión tomada, nos apuntamos al recorrido A. La montaña, nos 'tira' demasiado y sus desniveles, lejos de amilanarnos, nos motivan, asi que, no podemos dejar pasar esta oportunidad de realizar casi 3.000 mts. de desnivel positivo en una jornada.

Tengo que decir, que los días previos, estábamos un poco 'atemorizados' por la distancia, nunca hemos realizado una tirada tan larga (ultra) y con tanto desnivel. Así que, para resolver dudas y limar posibles complicaciones, nos citamos con Avelino y Angel de la Mata. Veteranos ambos en grandes batallas. Concretamente en el caso de Angel, guerras de larga distancia le contemplan: Spartathlon 246kms, ultras de 100kms y otras tantas de 24horas, destacando por supuesto, los más de 130 maratones que lleva en sus pies. Además, ésta carrera, la ha realizado en 4 ocasiones y quién mejor que él, para que nos asista y organice toda la intendencia necesaria, estrategia de carrera, post-carrera, etc...

Una vez asimilados los consejos y sus conceptos, nos ponemos en contacto con nuestro querido anfitrión instalado en Ponferrada, Santi. Grandioso cocinero, que junto con su familia, nos reciben con los brazos abiertos (gracias, gracias, gracias). En sus miradas, se reflejaba el asombro por tratar con un par de locos dispuestos a madrugar como nunca y enfrentarse, a una carrera de más de 60km. Para esto, Santi 'the cooker', nos tenía preparada una grandiosa pasta integral, elaborada con fumet de pescado y marisco y rehogado con mucho, mucho ajo (y mucho cariño), en el cual, se dejaba percibir el picor de la guindilla y la especia preferida de Arguiñano. Pero todavía faltaba el segundo plato, hamburguesas especiales (Casa Santi) que fueron las delicias de todos los asistentes y nuestra gasolina para mañana. Todo esto regadisssssimo con un buen vino de la zona.


Para reposar estas viandas, salimos a pasear y tomar un café con Bayleys (ellos), mientras que yo me tomé un colacao bien frío y con muchas mini-magdalenas. Buena tertulia en una noche algo fría y nubosa, que hacía presagiar al día siguiente, el acierto de la predicción: nublado y temperatura agradable. Faltaba ver, el agua que nos caería. Para esto, sería otro día, bueno la verdad, es que ya pasaban de las 00:00 horas y tocaba ya acostarse.

El día de autos, Paco, el madrugador, se tira de la cama y comienza con el ritual de colocarse el traje de faena. Mientras yo, me hago el remolón al pensar en lo que me espera. Me doy la vuelta, abrazando la sábana con firmeza, recordando mis años infantiles, como cuando mi madre me iba a buscar a la habitación, momentos antes de ir al cole.

Nuestro anfitrión, había hecho una vez más los deberes. Nos había recogido la bolsa corredor, sacamos la hoja de ruta, y me tiemblan las piernas engrasadas en vaselina. Ya no hay vuelta atrás. El desayuno, de escándalo. Santi, no dejaba de sorprendernos, había dejado su firma en la cocina, que grande eres. Ni Kilian, dispone de tan grandes atenciones; Té con limón, bien cargadito y con miel, hizo las delicias y el aporte suficiente para la carrera.

Bueno, llegó por fin la hora y tocaba salir hacia la Plaza Mayor de Ponferrada. La salida nos espera, mientras un manto húmedo encharcaba el asfalto, muestra inequívoca del agua caída la noche pasada, esperemos que todo se quede ahí.


Momentos previos a la salida: 6:00 horas 
Plaza mayor  de Ponferrada.



Fotos de rigor en la salida, para liberarnos de la tensión. Aprovechamos los minutos previos para repartir las mochilas en los diferentes camiones que tiene preparada la organización (Montes y Ferradillo). Mi mochila viajará a Montes, preparada con los bastones que emplearemos en las subidas de los picos, mientras, la mochila de Paco, viajará a Ferradillo, con alguna muda y con la intención de dejar los bastones y poder así, realizar una bajada mucho más cómoda hasta la meta.
Desde megafonía, nos reclaman que nos vayamos situando en la línea de salida, el reloj de la plaza marca el disparo inicial. Los primeros pasos son de euforia contenida, discurrimos a tientas por las calles de Ponferrada, acelerones y charlas de los corredores, acompañan a las luces de los coches de policía, que nos escoltan hacia una salida ordenada y segura de la ciudad. 
Pronto salimos a caminos y senderos. En el crepúsculo de la mañana, vemos ligeras nieblas formadas a nuestro alrededor. Mientras disfrutamos de una continua charleta que sería el denominador común de todo el recorrido.


Primer avituallamiento. Vamos a ver que tenemos en el lunch.

Llegada al primer avituallamiento. Repusimos fuerzas sobre todo para no caer en futuros problemas de calambres, falta de fuerzas, etc... Hasta el momento el desgaste era mínimo y las intenciones hasta Peñalba serían las de mantener la FC. lejos de umbrales anaeróbicos.

El primer avituallamiento, que rico todo y en cantidad.

En los llanos y bajadas a darle un poquitín pero sin forzar.

En las subidas ligeras, manteníamos la carrera pero si veíamos que se ponía 'pindía' pues a parar y subir andando. Cuando el trazado se ponía favorable arrancábamos a correr y en las bajadas lo manteníamos. Esta era nuestra filosofía de carrera, sin preocuparnos los ritmos ni tiempos de llegada. A Disfrutarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.


Disfrutando de las vistas, ala, a posar.


Donde vasssssssssssss...


Kms y Kms. Frescos como lechugas...

Hubo un momento que parecía que más que una carrera, era un día de paseo senderista, fotos, comida, mucha charla, pissssssssssssss, etc.... La verdad es que esta forma de afrontar la carrera nos sirvió para reflexionar sobre muchas cosas en el primer tramo de la carrera. Pero lo que más nos hacía estar alerta era la distancia. Estábamos muy expectantes del último tramo de la carrera, esa era nuestra duda. Y por eso esta forma de afrontarla.


Avituallamiento Montes. Al fondo Peñalba y 
la primera ascensión fuerte del día.

Otro avituallamiento, Montes. Aquí teníamos más donde comer y beber. Llevábamos casi 20km y teníamos algo de apetito. Además viendo el perfil que nos esperaba, pues nada, a llenar alforjas y engañar un poco al estómago para lo que se nos viene encima.


Salimos de Montes y aquí ya empieza algún repecho primer indicio de lo que nos espera más arriba. Este tramo lo conocemos, ya que lo comparte pero en sentido inverso con la carrera de la Tebaida. Pero en el caso de los Aquilianos, nos toca subir el repecho más pronunciado, así que, por primera vez en el día de hoy, desenvainamos los bastones y hacia Peñalba.




Buen ritmo llevamos, el desgaste hasta aquí ha sido mínimo y las fuerzas prácticamente están intactas. Adelantamos a cuantos se nos ponen por delante en el camino y continuamos con paso firme y seguro hasta el próximo avituallamiento a unos 7km. Peñalba de Santiago, antesala de la Cabeza de la Yegua.



Subida a la Cabeza de la Yegua.

Llegamos a las 10:00 horas al avituallamiento de Peñalba de Santiago. Tranquilos y con gran apoyo nos reciben. Pero nos anticipan que nos queda lo peor. Aquí los geles y barritas energéticas ya aparecen mientras que sandias, plátanos y naranjas adornan un frutero natural. Todos los comentarios asustan, parece que acabamos de entrar en la guerra. El resto de corredores que nos encontramos en el avituallamiento y que se conocen la zona, nos avisan de la subida, pendiente y pronunciada. Algunos nos detallan gráficamente los kms y desnivel que nos espera. Grabada en su memoria, mantienen cada metro de desnivel. Paco y yo, nos miramos. Nos aconsejan incluso que desde la misma salida de Peñalba salgamos  andando para no forzar. Y eso hicimos...

Caras de satisfacción, lo más duro ya ha pasado.

En mi caso, trato de asimilar los datos que nos ofrecen y lo traslado a mi querido Polvoreda, dándome cuenta que incluso, el alto del Torio es mucho más pronunciado que este, pero por prudencia mantenemos los consejos dados y seguimos adelante, no sin antes de comer bien, beber y darle un poco de reflex a mi dolorido pie que durante los últimos  kms.  voy aprendiendo a como olvidarme de su dolor continuo que cada vez que la planta del pie impacta con el suelo me molesta como si tuviera una super china metida en la zapa.

Avituallamiento en la cima de la Cabeza de la Yegua.

La subida se nos hizo bastante más liviana de lo esperado, desde las primeras rampas impusimos un ritmo constante y no paramos hasta la cima. Adelantamos a todos los que nos encontramos, incluso durante la subida, controlaba el ritmo cardíaco para no someter a mucho esfuerzo a la patata. No pase de 155 pulsaciones y en la cumbre me sentí de maravilla. Llevábamos casi 30km y las fuerzas estaban prácticamente intactas. Fue aquí donde empezábamos a creer en esta empresa y ver que podíamos finalizar con garantías.

Al fondo el mojón de cima.
En este avituallamiento, bastante completo (como en el resto) aprovechamos de la merecida recompensa. El aire nos molesta y nos obliga a abrigarnos. Un poco más cómodos, seguimos con el acopio de las viandas que allí nos esperan. Con la idea de disfrutar de las vistas mientras cogemos fuerzas, observamos una niebla rápida que sube por el valle. Pronto las vistas se sumergen en el manto frío y ventoso que nos abraza con fuerza y nos obliga a retirarnos antes de lo esperado.

Bajada de la Cabeza de Yegua 
y subida al siguiente pico del día.

Aprovechamos la bajada de la primera cumbre del día para coger un poco de ritmo y calor para abandonar la sensación termica que nos invade. Un momento disfrutón nos embriaga a ambos, por primera vez en el día de hoy, estamos exigiendo al cuerpo un poco más debido al momento dulce que atravesamos. Miro el reloj, indica que llevamos algo más de 6 horas y casi 42k. (un maratón). Sin querer hago un chequeo mental de fuerzas y ahora si que lo veo totalmente posible de acabar esta aventura. Una subida más nos espera, La Guiana y a bajar que nos espera Ponferrada al final del valle.


Avituallamiento en la Guiana.

Dejamos a todo el grupo atrás que nos perseguía y realizamos una subida rápida en solitario. No es larga ni mucho menos y salvo la pista forestal por donde se sube que es un pedrero, no revierte ninguna dificultad. En el avituallamiento de la Guiana nos recibe de nuevo la niebla, sin ser meona pero fría nos obliga nuevamente a tomar provisiones y rápidamente bajamos echando leches por la pista forestal pronunciada que nos hace olvidar por fin la incómoda niebla que nos perseguía.

Bajando hacia el valle, nuestro destino: Ponferrada.

Valle abajo  por pistas forestales bajamos con precaución en un principio mientras que después por un sendero sinuoso que se introduce en un bello bosque nos lleva sin remedio al siguiente avituallamiento Ferradillo donde tenemos la mochila de Paco esperando para cambiar bastones y muda si fuera necesario. 

Venga un último empujón y a por la meta.

Otro avituallamiento más que nos sorprenden con buenos bocadillos de salchichón, chorizo y Jamón con tomate, además de todo lo mismo de los anteriores, nos hace disfrutar durante un buen rato de todo este acopio de buena organización mientras abandonamos parte de nuestro equipaje y nos cambiamos de calcetines. Nuevamente vuelvo a pedir reflex para olvidarme definitivamente hasta el final, aunque ya sabía que mis ánimos iban a poder más que el dolor.


Llegamos a Rimor, último avituallamiento del día. En una especie de cochera nos reciben con cerezas y demás agasajos que hacen las delicias de la carrera. Es todo un espectáculo llegar a cada avituallamiento. He de decir que lo hace todo mucho más disfrutón, una pasada. Bueno, pues eso, continúo con mi hidratación particular, algo de sales y poco de comer para afrontar los últimos kms. EL reloj de pulsera hace rato que la bateria se consumió, la última vez que vi iba por 49km. Ahora tiro del otro GPS y me indica que poco queda ya. 



Llegada...

Esto ultimos kms. he de decir que se me hicieron un poco interminables, cruzando Toral de Merayo y sobre todo, en la preentrada a Ponferrada por la ribera del río, en continuos toboganes y senderos muy tupidos, aflojé la marcha y ya solo faltaba un repecho para llegar a la entrada de la plaza. Paco, continúo con su ritmo y yo no le podía seguir. A partir de aquí he de decir que no estaba bien indicada la entrada y tuve que preguntar a unos comensales en una terraza para que me indicaran. Ahora sí, paso por la zona peatonal y la gente comienza a aplaudir. Realizo un giro brusco a la derecha y por fin, visualizo la meta. Ahí está Paco que me recibe junto al reloj con un tiempo de 9h45'.

...y diploma.


Con Santi, un gran anfitrión.








Equipación necesaria.


Para finalizar la faena, pasta y huevos con chorizo...AMÉN.