14 de junio de 2014

Travesera 2014

Nunca uno se cansa de disfrutar y vivir el monte. A medida que nos adentramos en sus bosques, valles, cauces de los ríos, collados y cimas, siempre nos maravillamos de sus vistas, sobre todo, cuando hoyamos la cima y son nuestros ojos quienes ponen color y belleza, a lo que nuestro esfuerzo ha dado forma.

Y entre esa belleza, se sitúa especialmente para mi, Los Picos de Europa, marcan la diferencia, sin duda, son esas montañas que uno, no sabe porque están ahí. Parecen estar pintadas por el mejor artista. No parecen reales, sino, un antojo a la imaginación, tan brutal, que la primera vez que lo ves, se graba a fuego en la memoria.

Por todo esto, desde el momento que surge la loca idea de disputar una carrera cruzando sus 3 macizos, rápidamente te das cuenta que tienes que estar allí. Es el ideal de cualquier montañero. Sus 74km y más de 13.000m acumulados hacen de su perfil, un diente de sierra perfecto, no dejando indiferente a cualquiera.

Desde el momento que realizo la inscripción parece que ya comienza la Travesera a poseerte y a dominar en tus pensamientos. El crono comienza a descontar sin piedad.

Mi entrenamiento, dirigido por el maestro, Jorge, iba genial. Cuatro meses antes, me pruebo en los 10km de la Virgen, realizando una buena marca personal y sobre todo, terminando con muy buenas sensaciones, que es lo que buscaba. Comienza el mes de marzo y empiezo a tirar ‘pa’ arriba, ‘pal’ monte.


Pero al final vino lo peor, la lesión de tobillo, me quebró más el corazón que el ligamento. Las carreras truncadas, mis entrenos reducidos a nada y mi RETO esfumado. No podía ser, ahora no, este año, no. Mi mente, solo me llevaba a la Travesera, no tenía otra cosa en la cabeza. No había consuelo, mi ilusión rota de cuajo.
Ahora toca empezar de cero y después de varios días de reposo, tengo que probarme. Andar, correr, fortalecer el tobillo, era mi objetivo, no La Travesera, quería pensar en el momento y esfumar cualquier obsesión en el tiempo. Quería escapar de los malos pensamientos que mi mente egoísta proyectaba y centrarme en la recuperación, no existe nada más. Nunca antes me había expuesto en una posición tan débil para un objetivo tan alto. ¿Cuál era ahora el RETO?

Poco tiempo después, vuelvo a andar, correr y creer que puedo volver a los entrenos, pero no es así, la verdad, es que estoy solo, no puedo entrenar con el Club y mi tobillo no progresa. Mi mente se acelera en el tiempo, mientras mi cuerpo va por detrás, no hago caso y sufro una recaída tras otra. Cada vez menos tiempo y más metido en el fango. No puedo salir de él y la tensión es cada vez mayor. Pasan las semanas y las carreras que tenía como objetivo de entreno, se funden y no asisto a ninguna, es horrible esta desazón.
Realizo alguna salida en picos y vuelvo con la recaída, ahora sí, decido parar. Prefiero ir desentrenado que lesionado. Fortalecer el tobillo se convierte en mi obsesión.  Aprovecho este tiempo que me queda para administrar todo el tema logístico y gestión de alimentos, hidratación y adaptación a la noche. Ésta última ni siquiera la puedo entrenar, es horrible, ¿cómo me presento a esta carrera?, me pregunto una y otra vez. Varias veces, trato la posibilidad de ceder el dorsal, pero es mi orgullo quién domina este tren. No hay quién me pare y solo pienso en estar en el Repelao a las 00:00 horas, para soltar de una vez, estas riendas que me tienen preso.

No solo la lesión, ayuda a este desastre, otros motivos varios, son los que se alinean para hacer más pesada esta carga en la mochila, a si que, sustituyo el entrenamiento deportivo por otro bien distinto, la motivación. Si algo tengo claro, es que esta carrera la haré con la cabeza y el corazón. Quizás, todo haya sido orquestado para darme cuenta que el poder de la mente suple cualquier dolor, aflicción y mal pensamiento.
Sin saberlo, realmente, ahora, estoy preparado.

Ya en Poo de Cabrales, cogemos el dorsal. Nos revisan todo el material obligatorio y nos precintan la mochila para no meter ni sacar nada hasta la hora de la salida. La tensión y los nervios se entrecruzan debajo del arco de salida. Los frontales dominan sobre la luna llena. La noche, húmeda y cálida, nos despoja del peso de los crampones. No hay tiempo para nada más, solo poner el contador de emociones a cero y empezar a disfrutar.
Pistoletazo y salimos como si estuviésemos poseídos por el diablo, auténticos miuras, parecen los San Fermines. Increíble, ni siquiera he calentado y mi corazón ya le manda a mi cerebro señales de alarma, me lo habían avisado, pero no te lo crees y sin querer, ahí estás contagiado de la euforia y la animación, todo te supera.

Decido reducir, no es mi guerra, vengo a disfrutar. Pasados aproximadamente 3 km, nos embutimos en hilera por un sendero sinuoso y húmedo. Comienzan las subidas, pero la gente sigue con prisas. Salimos a los prados y todos continúan con adelantamientos, todo es rápido, como si se acabara en la siguiente curva. Es contradictorio a lo que nos espera, te das cuenta que la gente va cogiendo su lugar instintivamente. No hay parones. No parece un ultra. No logro comprender cuál es el motivo y menos aquí.
Sigo con mi idea inicial, asi que continúo arropado por mis compañeros, Paco, Alejandro y Fernando – hermano de Raulín - . Los primeros kms de carrera nos los pasamos así, continuamente buscándonos entre tanta gente, para continuar en grupo lo más posible, en esta noche rara de jaleo y gente. Ya los grupos se empiezan a disipar y llegamos estirados al primer avituallamiento, Los Lagos, no paro, continúo por que el estómago me avisa sobre una parada técnica. Durante los próximos km sigo delante y les espero en las rampas que nos llevarán al Jou Santo preludio de la bajada a Caín.
Mi primer temor, la bajada larga y siempre difícil a Caín y encima de noche. Mesones, es especialmente peligroso, por todo esto. Y para más desgracia, mi frontal comienza a flaquear, me pone especialmente en alerta y no he llegado al sedo. No quiero ni parar a cambiar las pilas, busco una buena referencia y encuentro a dos chicos que llevan un farol en su cabeza, esta es la rueda buena y no la dejaré escapar, pienso. Se lo comunico y gentil mente bajamos juntos hasta Caín(km 29).
Llego solo al avituallamiento y veo caras conocidas pero por el contrario también me fijo casi más en la gente desconocida. Unos sufriendo por dolores otros por abandonos, etc… Hablo con Moja e Iván, ambos se retiran. Lo lamento, me veo reflejado en ellos y pienso que puedo ser yo en la próxima bajada. Decido comer bien y avituallarme, llegan mis compañeros al mismo tiempo que recibo una chispa de luz en tanta noche. Mi compañero de club René, ha venido hasta Caín para seguir a unos amigos. Que ilusión, que chupinazo de gel directo en vena me acaba de dar, es increíble como las sensaciones y los sentimientos se disparan, nunca te lo agradeceré tanto, vaya plus que me has dado. No se puede expresar con palabras.
Esta carrera me la he planteado en tres etapas y la primera ya la he cumplido, hasta Caín. Ahora comienzo la segunda, hasta las Vegas de Sotres (km 47), donde hemos quedado con Viti y Rosana, junto con la familia de Paco. Esto me anima un montón para la segunda y dura etapa.

Mientras, sentado con mis compañeros de ruta, decido vendarme nuevamente el tobillo, la nieve, el paso de las horas y la humedad, me han aflojado la venda. Este tiempo en Caín me encantaría alargarlo durante toda la noche pero me prometí no descansar demasiado en los avituallamientos, así que, decido levantarme y comenzar a rodar. Sale primero Alejandro y decido seguirle, mientras el resto de compañeros nos siguen poco a poco y esperamos a Paco en la entrada de Dobresengos. Ahora toca agonía en estado puro, canal de más de 2000m positivos hasta la Horcada de Caín.

La subida me la tomo en serio, estoy muy motivado tras la visita de René, no sé, pero siento como si acabara de salir. Llevamos cerca de 30 km y estoy fresco. Que grande René. Gracias, tus ánimos me siguieron todo el camino.

No era lo planeado pero en Dobresengos voy cogiendo ritmo y no paro en ningún momento, me noto muy concentrado y poco a poco voy haciendo brecha sobre ellos. No me detengo, espero que lo entiendan, que no es una carrera contra ellos, es contra uno mismo, estás solo con tu fuerza, tus ganas y tu mente. Son los que te dirigen hacia la meta. Además, nunca dejo de ser realista en mis posibilidades y en cualquier momento, el tobillo puede quebrar y no quiero ser un lastre para nadie y menos en esta carrera, eso sería firmar el abandono para cualquiera, así que, es ahora cuando tengo claro que hay que empezar a demostrar lo que se ha venido hacer aquí. Este es el momento y hasta que no llegue a la Horcada de Caín no levantaré la cabeza.

Pongo un rato la música por primera vez, pero rápidamente la paro, no me apetece, quiero seguir centrado y continuar, no pienso en nada más. Así van pasando los metros, las horas y llego por fin a la Horcada de Caín (km. 38).
Preciosas vistas contemplo y sirven para rellenar mis fuerzas y mi ilusión. Próxima estación, Refugio Urriello (km 40.5). Buena bajada con mucha nieve, disfrutando, me planto en el Refugio rápido. Ovación de los voluntarios, gente que ha venido a ver la carrera. Doy las gracias a todos, ficho y me pongo a comer otra vez. El tobillo me empieza a doler, recuerdo que he traído Enantyum para los dolores, pero decido no tomar nada, con los ánimos que he recibido parece que se me pasa. Justo cuando me dispongo a salir, me cruzo con el primer corredor de la Traveserina.
Durante la subida a Collada Bonita (km 42.8) pienso en qué hacer con la suplementación y decido que si puedo por mis medios más naturales llegaré a la meta. Si, lo tengo decidido, nada de geles, nada de Enantyums. Solo sales (como es lógico), en los avituallamientos, lo estudiado, mezclar dulce y salado, Agua e isotónico, nada más.
Emboco la subida a Collada Bonita y a lo lejos veo a un trio que parece marcan buen ritmo durante la subida, así que, corro durante un rato hasta que les doy caza y subo con ellos. Un rápido vistazo a la belleza del lugar y me descuelgo de la cuerda fija que han colocado para realizar más cómoda la bajada.

A partir de ahora comienzo una larga bajada hacia las Vegas de Sotres, me lo tomo con calma. Mi tobillo me recuerda una y otra vez que aquí debe primar la prudencia ante las ganas de hacer una bajada de las mías, se puede bajar a fuego pero mi cabeza manda y no debo. Me resigno ante la posibilidad de una lesión mayor, lo que daría al traste con la carrera y mi ilusión por acabarla.
Ya tengo ante mí las praderías de Sotres, cada vez más grande, veo la gente que nos espera y anima. Menudo subidón, ya veo el avituallamiento entre aplausos, que grande es la gente, incluso desconocida, te emociona. De repente, Viti se une a mi lado, que alegría, hablamos mientras llego al fichaje. Me deja tranquilo, dice, sin agobios. No marches le digo, pero no me oye, quiero hablar con alguien, llevo mucho tiempo solo y una cara conocida en este desierto de roca y montaña, es el oasis más preciado. En fin, yo a lo mío, ahora toca comer bien.  Mientras saboreo unos frutos secos y algo dulce, veo a Balbino (un veterano en esta carrera, la ha competido las once veces que se ha celebrado, retirándose en un par de ellas,  que grande), me acerco a él, nos saludamos y le comento que si tiramos juntos a la última subida fuerte del día, la Canal de Jidiellu. Ahora comienzo la tercera etapa.


Juntos caminamos mientras comemos los últimos bocados hacia la entrada de la canal. Charlamos tranquilos como si se tratase de una jornada de senderismo, nada nos preocupa, que serenidad, da este hombre. Ya en la boca del lobo, él comienza a tirar, le digo que continúe, parece que de repente me he quedado sin fuerzas, decido coger mi ritmo pues la subida es dura, muy dura. Para más incomodidad, me da la tos, tengo que pararme varias veces. Es la alergia, mucha flor y el sol castigando la canal, no puede ser, me digo una y otra vez. A lo lejos veo a Balbino que sigue como si nada. En fin, que no subo, no puedo más y de repente, pienso en el ahora, vuelvo a concentrarme y mis fuerzas recuperadas. Comienzo a coger el ritmo y junto con los bastones, recuerdo épocas de senderista en las que me encantaba esta posición. Ahora sí, me encuentro cómodo y comienzo a estar a gusto, subo y subo, pensando solo en mí, en mi fuerza y mi trabajo, nada más.
Alcanzo a Balbino, hablo un rato con él pero decido seguir, fiel a mi ritmo, continuo y a lo lejos veo a un par de Cabra liegos (de Arenas de Cabrales) y otra vez pienso, estos son la rueda buena y no la voy abandonar. Y así fue, juntos, paso a paso, giro a giro, consigo llegar al Collado de Valdominguero (km.  52). Aquí la llegada es apoteósica, la gente que nos espera ánima a grito pelado. Por primera vez, soy consciente del tiempo y pido la hora. Llevo más de 14 horas y todavía me quedan 20km. Me indican que lo peor ya está hecho pero que no me confíe, pues el terreno que queda es muy rompe piernas y que la cabeza lo es todo en este tramo. Decido centrarme en lo que me han dicho y me olvido. Para mí, comienza un tramo complicado, es bajada, entre piedras. Me temo lo peor en cualquier momento, que miedo, pánico diría. Además las fuerzas van aflojando y es cuando el pie puede recaer como me pasó hace unas semanas bajando a Bulnes. Trato de olvidarlo y veo a lo lejos como, a pesar de ir despacio en la bajada, estoy recortando tiempo a otro corredor. Se para, hace ademán de sentarse. Llego a su altura y le pregunto. Me dice que está cansado, es hora casi de la siesta y tiene sueño. Por el contrario, le animo, le regaño, casi, y le propongo que me acompañe, que tiremos unos kilómetros juntos y que después ya veremos. Le convenzo, seguimos juntos y vuelve a intentar pararse. Le comunico que vamos a seguir una estrategia: corremos suave en las bajadas y en el llano y subiendo, andamos. Mientras le explico mi problema con el tobillo y eso veo que le tranquiliza. Seguimos de charleta y poco a poco tiro de él hasta el último avituallamiento: Jito de Escarandi (km. 59,5).

En este avituallamiento como muy poco, porque el pie me molesta, mucho. Me tiro al suelo y vuelvo una vez más con el ritual del vendaje. Mi compañero no se separa de mí y decide acompañarme todo el rato (gracias). Me dice que moralmente estoy muy fuerte y no quiere dejar de lado la posibilidad de bajar de 3 horas su último tiempo conseguido aquí el año pasado. Le veo muy ilusionado y su semblante ha cambiado, me dice en confianza: me has sacado de la basura. Eso me motiva mucho y sigo como si nada, pero internamente, yo también le debo a él mucho. Le he motivado a él, es cierto, pero a través de hacerlo presente, indirectamente me ha repercutido en mi muchísimo. Salimos del avituallamiento en trote cochinero, pero algo me molesta, es el vendaje. Lo he puesto mal. Otra vez, dichoso ritual.
Ahora sí, consigo hacerlo bien y nos ponemos en marcha otra vez. De repente, reconozco el coche, es el hermano de Paco, sube a toda pastilla al avituallamiento. Para. Hablamos, mientras me doy cuenta que, habíamos quedado en Sotres y no les vi. Que rabia, nos despedimos.
Mi compañero comenta, si vamos bien, en menos de tres horas en Arenas. Pienso, joder, lo haremos en 18 horas. En fin, tampoco me preocupa, le digo: quiero llegar.

Continuamos a buen ritmo, buena bajada y cómoda, pero pronto comienzan los sube y baja, recuerdo lo que me avisaron en Valdominguero y cierto es, que largo se hace este tramo, no llega la senda de Caoru. Desmotiva a cualquiera, subes, bajas y vuelves a subir. Crees que has subido por última vez pero no, vuelves a ver otro repecho y otro. No quiero pensar en cuantos más habrá, así que, decido olvidarme y me vuelvo a concentrar. Mientras, animo a mi compañero que ya casi no le hace falta. Ha recuperado las fuerzas y es él, el que en algunos tramos toma las riendas. Bien, me alegro, por los dos.

Juntos llegamos a Caoru (km. 70) y es cuando veo el percal, senda romana de piedra. Sobre todo al principio, la piedra está muy descompuesta. Así que, decido no arriesgar nada, “estoy oyendo al speaker”, le grito a mi compañero. Arenas está ahí abajo. Ya lo tengo, solo tengo que ser paciente y esperar. Le digo que tire, que se olvide de mi y que llegue a la meta solo. No puedo acompañarle, bajo casi andando. Ahora tengo que extremar la prudencia y no arriesgarme a tener un esguince aquí.



Se acabó la bajada y llego al asfalto, últimos kilómetros. La gente se emociona, más que animar. Nos entienden, nos comprenden y se solidarizan. Ha llegado mi momento y no quiero esprintar, no se trata de rodar rápido, se trata de disfrutar. Ahí está el arco de meta, ya veo a mi familia, me esperan mis hijos. Beso a Sara y decido entrar de una vez, victorioso y saboreando la idea de que NO ME HE RENDIDO. Mi compañero se acerca y me da las gracias otra vez, diciéndome: Me recogiste de la basura. Nos abrazamos.

24 de febrero de 2013

Maratón de Sevilla


Son casi las 5:30h. de la madrugada del sábado. Acudo a la cita y al lugar de recogida para emprender el viaje hacia Sevilla. Mis compañeros ya están esperando. Puntuales me recogen y nos ponemos en marcha. Escogemos la Ruta de la Plata y después de 6h30’ nos presentamos en el parking del Estadio de la Cartuja, aquí hemos quedado con el hermano de Avelino y familia.

Con emoción nos bajamos hacia la feria del corredor. Recogemos nuestro dorsal y bolsa corredor. Visitamos algún stand y nos embriagamos con toda la plana deportiva que aquí se ha dado cita. Diferentes marcas deportivas, revistas de prestigio, alimentación, fisios y varios maratones de otras ciudades en otros stands, publicitan y promocionan sus marcas. 



Activamos nuestro dorsal, mientras en lo alto, un reloj marca el tiempo restante para el inicio de la carrera: algo más de 17horas. Nerviosos recorremos los pasillos y nos dirigimos a la zona de palcos para ver el Estadio. Sin ser grande, la verdad es que es una maravilla. Están ultimando los preparativos en la pista. Mi mente me traslada al día de la carrera, me imagino cubriendo los últimos metros de ese tartán (algo descuidado) y cruzando la meta. Tiene que ser algo inolvidable, pero eso si, antes, tendré que sufrir, durante un recorrido de algo más de 42k. Pero bueno eso es otra historia que contaré a continuación.

Llamo a mi hermana y junto con mi sobrino, quedamos en Isla Mágica, concretamente en el Fuerte. Lugar escogido por la organización para ofrecer a todos los corredores la COMIDA DE HIDRATOS. Pasta Barilla + un trozo de queso tipo Burgos + cereales + bolsa de patatas fritas + fruta + agua  + frutos secos. Al final sin ser mucha cantidad, todo junto, te sacia lo suficiente. Mientras sigo con mis complementos que llevo continuamente en la mochila: bebida isotónica, pasas + almendras sin tostar. Algún que otra pastilla de sales y vitaminas, junto con glucosa. De esta manera ayer viernes y hoy, seguiré complementando la dieta para ir cargado para mañana.

Nos vamos al hotel, dormimos un poco. Bueno al menos hicimos la intención, porque dormir la verdad es que no pegué ojo. Después por la noche salimos pronto a cenar. Rissoto de ave y queso Idiazabal para culminar un día de nervios y copioso de hidratos, veremos mañana si sirve para algo.
Nos acostamos, con un frío intenso en la habitación. La previsión para mañana es de 3ºC a las 9:00 en Sevilla. Son las 22:30 horas y nos dormimos en seguida. En mi caso, a las 3:00 de la madrugada me despierta el frío que se ha metido dentro de mi. A partir de aquí no fui capaz a pegar ojo. A las 6:00 hemos puesto la alarma. Repaso la carrera continuamente, tengo estudiada la estrategia y le doy vueltas, una y otra vez. No me duermo y oigo las señales horarias del reloj de Juan Carlos. Maldigo mil veces la poca fortuna que he tenido de no heredar esa facilidad para conciliar el sueño. Alguno de mis hermanos me fascinan por su tremenda adaptación al sofá para quedarse ausente durante mucho tiempo. Es alucinante. Pienso lo bien que me vendría para dar descanso a mi cuerpo y mente. No dejo de darle vueltas a los 42km, ¿Seré capaz a ubicarme bien tras el globo?, ¿Seré fiel al ritmo?, ¿que complementos tomar? ¿Qué pasará si a partir del 30k me encuentro con el muro? ¿Qué haré?.

No dejo de darle vueltas y vueltas a todo esto. Así, pasan las horas, mientras también recuerdo los días de entreno. La lucha para llegar aquí. Las dudas del plan me asaltan. Además en esta semana por primera vez me he saltado, nada más y nada menos que dos entrenos. ¿Serán determinantes? No paro de dar vueltas al coco. De pronto, suena el despertador. Qué alivio. Ya no es momento para pensar, sino para actuar. Tengo la ropa preparada, el desayuno listo (cereales: avena, fibra, muesli y cereales para bebes, 2 yogures) todo mezclado junto con alguna pasa y almendras sin tostar son mi base sólida para esta mañana.  Como si lo hubiera hecho toda la vida, me dispongo a vestirme con la ropa de faena. Gorra blanca, camiseta de Villalfeide (2ª edición) + pantalón Joma del Club – Correcallejeros -, calcetines kalenji especiales para trail + zapas mizuno wave rider 15. GPS de Garmin y iPod conforman mi complemento para la carrerea.
Durante estos días de atrás he buscado frases y palabras de motivación. He decidido tatuarme con rotulador en ambas manos, frases con lo siguiente:

NO TE RINDAS, PAPA.

EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL.

CORRER O MORIR.

NADA ES IMPOSIBLE.


Todo esto enmarcado con el nombre de mis hijos y mi mujer: Sara, Mario y Natalia. Quienes han aguantado mis entrenos. A quienes les he robado su tiempo y el mío, por mis entrenos y mi ilusión por bautizarme con seguridad en un maratón.

Tiempos de paso.
Casi son las 7:00h. y Avelino llama a la puerta. Nos vamos por fin a la Cartuja. Hay que madrugar mucho para asegurarnos plaza y disponer de tiempo suficiente para todo lo que se nos pueda escapar. De camino, mentalmente repaso mi estrategia de carrera. Salgo con el globo de 3h15’. Bebo en todos los avituallamientos, agua y bebida isotónica. Llevo Taurina para el km30 y gel para el Km35. Las pastillas de sales y vitaminas las tomaré de la siguiente forma: 1 pastilla 30’ antes y a partir de aquí, una cada 40’. Quiero pasar el km10 aproximadamente en  45’30” y la media quiero pasarla a 1h35’ y como mucho 1h36’. Es verdad que según el plan seguido en mis entrenos de R. Gavela deja claro que no realizar la media por debajo de 1h37’40”. Todo esto lo tendre en cuenta según las circustancias de la carrera. Para el km30 ni me lo planteo en tiempo. A partir de aquí estoy avisado que es cuando comienza el auténtico maratón y estaré muy expectante de lo que pueda sentir.
Comida de hidratos.
Ya en el estadio, mientras accedemos al interior saludo a Jose Manuel y Nuria Prieto, nos deseamos suerte. Camino del Guardarropa saludamos también a Pilar. Ya fuera coincidimos con el Chamar, me alegro de verle y le saludo. Nos juntamos todos los integrantes de nuestro grupo (Avelino, Sandra, Juan Carlos – personal training –  y yo). Nos vamos como centellas en dirección a los cajones de salida. Dentro de ½ hora comenzará todo. Los nervios no hay quién los pare. Ya estoy en una nube. No controlo mis acciones, es como si alguién manejara mi cuerpo, soy una marioneta. Pasamos mucho frío durante la espera, me pongo los manguitos y me arropo entre la gente. Veo a Pedro Ignacio Cuevas (triatleta leones de reconocido prestigio), también ha venido y nos saludamos. Qué bueno ver gente conocida y tan maja, me ayuda a soltar nervios y a hacer más rápida la tensa espera. Los nervios ya se disipan a pesar de lo poco que queda. Tonifico la musculatura de cuádriceps y gemelos con la crema ENDURANCE. Ahora si, paso a mi cajón de salida previo saludo y abrazo con nuestro equipo. Deseo mucha suerte a Avelino en su misión de bajar de las 3h’.
Avelino, como un tigre enjaulado 
a la espera de que den la salida.
Minutos antes de la salida, el speaker nos pone a todos a tono, una cámara nos sobrevuela a  ritmo de Highway to Hell de AC/DC. Cortan las cintas de los cajones y ya estamos todos mezclados. Últimas presentaciones y dan la salida de minusválidos. Ahora sí, cuenta atrás y pistoletazo de salida. Salimos todos en bloque.
En los primeros kms. decido no poner en marcha el iPod y disfrutar de comentarios y demás explosiones de júbilo que manifiestan mis compañeros, los corredores. Quiero que mi bautismo del maratón sea una mezcla de sensaciones. Es increíble, oigo grupos de gente de todos los países. Miro para todos los lados para grabar en mi mente todo lo que estoy viviendo. Es grandioso, la avenida está plagada de gente. Miles de colores se entremezclan junto con todo tipo de equipaciones. Es apasionante. Veo el contraste de todo esto cuando en el km1. Un corredor de color se encuentra asistido en el suelo. Que mal pie, que mala pata, pienso y me lamento. Miro el dorsal y tiene que ser uno de los rápidos. Que pena. Sigo para adelante y me embriago de todo el apoyo que manifiesta la gente del público desde la acera.

Sigo mirando hacia los lados, mucha gente me adelanta. Disfruto con sus comentarios, con sus risas. Los hago mios y me rio, mientras observo el reloj. Mi pulsómetro no funciona, se ha vuelto loco de verdad y no me muestra los latidos, que putada. El pulsometro  está recibiendo todo lo que hay a su alrededor. En fin, yo a lo mio, sigo sin música y empiezo a centrarme en la carrera. Busco el globo, ha salido como un torpedo y veo como está casi pegando con el de las 3h. Casi me lleva 500m. No puedo acelerar. Avelino me advirtió de que un acelerón ahora, podría pagarlo más tarde. A falta de globo y pulso. Observo mi ritmo y me sitúo por fin a 4’30”. Recuerda, Javi. Tienes que ser fiel a este ritmo, no cambies, continúa, así, sigue así, repetía una y otra vez.
En el km8 la familia de Avelino y nuestros ‘coaches’ nos esperaban con gran fervor e ilusión. Motiva mucho tener gente conocida a tu lado en estos instantes. Me acuerdo mucho de mi gente, de mi familia, de mis hijos. Nos saludamos todos y quedamos para vernos en el próximo paso del km14, mientras grito, ¡Viva Villalfeide!.
Cada vez más, el globo se distancia. Ahora lo tengo claro que tengo que hacer mi carrera, en solitario. Avelino está adelante, controlando su carrera y aquí estoy yo, enfrentándome a todo. Te das cuenta que esta carrera es individual por completo. Ahora ya no sirven los consejos, ahora es momento de enfrentar tus fuerzas físicas y mentales ante lo desconocido, ante la desidia, la rendición y el abandono.
Transcurren los kms. por las calles de Sevilla. Aplaudimos a los grupos de música que se han dado cita para animarnos y abrigar si cabe, al frío intenso de esta mañana sevillana.

Me resulta ‘fácil’ mantener el ritmo. Voy a gusto en todo este tramo de la carrera. Paso por el km10 en 44’17”. Por debajo de lo que tenía previsto. No puede ser, pienso. ¿Pero dónde está el dichoso globo? Es la primera referencia que tenía registrada y me doy cuenta que de seguir así, estaré por debajo de las 3h15’. ¿Qué sucede? ¿Se habrá roto el globo? No he visto a nadie con la marca de las 3h15’. Me resulta tan cómoda este ritmo que decido continuar con esta velocidad. Hago mis cuentas y en la media también bajaré un poco la previsión así que decido mantener si veo que voy bien. Es una pena no poder ver mis pulsaciones, aunque la caja me funciona bien, no creo que vaya muy alto de latidos asi que, me la juego y continúo.
Beber en los avituallamientos es casi tarea imposible. En esta edición han decidido poner vasos (grandes) para el agua e isotónico. He prometido beber en todos pero es imposible. Entre avituallamiento y avituallamiento pienso la manera de cómo hacerlo mejor. No hay forma de meter algo para dentro, sin pararse, claro está.
La gente se agolpa cerca de la Macarena, es el km14 y aquí están nuestros apoyos morales personificados. He quedado con Juan Carlos en pasarme la Taurina y llevarla conmigo hasta el km30. Fiel a lo marcado, allí están todos, unos dando ánimos: Venga Chaconin, oigo a mi izquierda, Sandra con la cámara y el ‘coach training’ me pasa la botella. Saludos y mucho ánimos.  Llevo prácticamente una hora de carrera y me doy cuenta que no he tomado nada de mis sales ni vitaminas. Como son masticables, la primera pastilla, la muerdo con fuerza y la digiero sin demoras por temor a que no me haga efecto a tiempo.

Sigue adelantándome mucha gente, a muchos de ellos les veo fatigados, el sudor les delata. Me llama la atención la cantidad de ropa que veo tirada en la calzada. Dan ganas de parar y recogerla. Gorras, guantes, camisetas, buffs, etc…

Sigo a mi ritmo, me olvido de kms a recorrer, ni cuanto faltará. No me preocupa. No resto para saber los kms. que faltan, me da igual. Simplemente tengo un único objetivo, seguir mi RITMO.
Alcanzo la media maratón con un registro de 1h33’58”. A partir de aquí y cada 5km decido realizar un chequeo general: Ritmo, estado de salud, cansancio, molestias, fatiga, etc… Todo OK. Si alguno diese NEGATIVO seguramente tendré que bajar el ritmo.

A estas alturas me he olvidado del globo del todo, ¿Qué es eso? me pregunto. Está claro que tiene que estar detrás. Me da igual. Confío plenamente en mi entrenamiento, mi estado físico y pienso, adelante. Otro avituallamiento, ante mi. Esta vez con esponjas, decido probar. Axilas, cuello y cabeza. Así es, como mandan los buenos realizar esta tarea ya que ayuda a bajar la temperatura corporal y las pulsaciones por consiguiente. Me gusta las sensaciones. A estas alturas de carrera no sienta mal. Decido seguir probando en todos los demás controles. En cuanto al isotónico y el agua, creo que le he cogido el tranquillo. Aplasto el vaso en la mitad y realizo un conducto tipo cánula para dirigir mejor el chorro. La vez anterior el isotónico me entro por el ojo y el agua me empapó la camiseta por completo. Todo esto es muy molesto durante los metros posteriores a los avituallamientos, además de reducir el ritmo y de no hidratarme lo suficiente.
Llevo varios kms deseando llegar el km30. En cuanto veo el avituallamiento a unos 200m. decido vaciar en mi gaznate la botella que llevo conmigo más de 15kms. Por un lado, resulta muy gratificante beber en la botella con ‘pitorro’, sin embargo, el sabor de la Taurina sumado a lo caliente que está el agua y lo agitado que está la mezcla, hace que por poco acabe vomitando todo esto. Tiro la botella en el avituallamiento y realizo un paso en el km30 de 2h14’12”. Dicho así no me dice nada, es más no quiero restar, ni sumar ni calcular nada. Como he dicho anteriormente, fiel al ritmo y llegaré cuando llegue y punto.
A partir de aquí estaré muy expectante. Aquí comienza el auténtico maratón. Como alguien bien dijo. El maratón es una carrera de 12km que comienza en el km30. Sigo con mis pensamientos de fidelidad al ritmo y a la estrategia planteada. Así que, en el próximo avituallamiento me toca vaciar el gel que me acompaña desde la salida. Hasta ahora cada media hora, he seguido también con las pastillas de sales y vitaminas. Vuelvo a realizar el chequeo general y el tester vuelve a dar OK. Así que, todo bien. Sigue todo igual.

A partir de aquí, comienzo a ver las bajas, los hundimientos. Al mismo tiempo que mis cuádriceps muestran una carga fuera de lo normal. Está claro que la distancia y el asfalto comienzan a hacer mella en mi cuerpo. Aquí es donde mantener el ritmo es difícil. Es donde comienza la lucha personal de cada mente contra su cuerpo, contra el abandono y la rendición. Es muy fácil rendirse. Así que para este momento tengo otro AS en la manga. Giro mis muñecas y leo en mi mano, NO TE RINDAS, PAPA. Desde ahora hasta el final, estas frases rondarán continuamente mi cabeza. Sigo adelantando mucha gente, también da alas. Mientras  otros están derrumbados. Me da lástima y me vengo un poco abajo. Lo siento como mío, como si fuera yo. Tiro para adelante y trato de olvidar. El dolor de cuádriceps no se va. Sigo con mis frases de motivación. Recuerdo algunas frases del libro que estoy leyendo de Killian Jornet en Correr o morir: Hay que entregarse, hay que llegar a la meta sabiendo que se ha dado todo. Todo esto lo digiero y pienso que nunca se da lo suficiente, así que ahora es el momento de demostrarlo y seguir hacia adelante y darlo todo. 

Paso por el km35, nuevo chequeo, todo bien salvo los cuádriceps. Que molestan bastante. Tomo el gel de A9isko para que me de las alas que necesito en este último tramo. Mantengo el ritmo y me da sensación de volar, es increíble como me siento. Sigo memorizando las frases, sigo manteniendo el ritmo. Nos meten en el Parque de Maria Luisa y la Plaza España. Todo muy bonito pero poco práctico. Adoquinado y mucho giro, bajo el ritmo. Me contagio y lo mantengo. Las piernas cada vez me duelen más. Tengo ganas de salir de aquí. La gente anima una barbaridad y junto con mis frases salgo como una exhalación. Ahora si, ahora por primera vez en muchos kms. vuelvo a ver el estadio ante mi, pero el rumbo del circuito cambia y gira radicalmente para desviarnos los últimos kms. Desmoralizante, menos mal, que Avelino me había avisado. 

En cualquier caso, levanto la cabeza y veo el cartel del km40. La gente vitorea y anima con ahínco: ya lo habéis conseguido. Mientras sigo viendo a gente dolorida, lesionada. Sigo memorizando mis frases. Veo el ritmo, lo mantengo y continuo mientras cruzo el avituallamiento. Me acuerdo de Avelino y me digo, bravo, bravo. Ya estarás cruzando la meta. Mientras a mi me quedan 2kms. Vuelvo a realizar el chequeo y todo va bien. Igual que el anterior paso. Mantengo el ritmo y decido disfrutar de lo que me queda. Vuelvo a ver el estadio y la calle la reconozco, es el acceso al túnel del estadio. Ya estoy llegando. Veo a los compañeros de fatigas animando en la entrada. Ya lo he conseguido. Estoy debajo de las gradas, la luz del fondo, hace brillar el tartan. No hay casi gente en las butacas y sueño con el día de ayer. Ahora si, disfruta porque esto si es real. No es un sueño. Estás dentro, lo has conseguido. He entrado como un tigre que salta sobre su presa, veo el ritmo y me he acelerado. Decido casi pararme y disfrutar del momento. Levanto los brazos, beso mi mano, escrita con el nombre de mis hijos y mi mujer. Beso el dedo anular, beso la camiseta. Me emociono mientras cruzo la meta con un tiempo de 3h 10’.



Objetivo cumplido: Llegar a la meta y vencer todo aquello que se manifiesta como sufrimiento y hace que nos rindamos y abandonemos. Diploma...




video
Video de la llegada a meta 
en el Estadio Olimpico de La Cartuja.

Diploma Sevilla 2013.






22 de febrero de 2013

Maraton Sevilla. Entreno día 30.

40' Suaves.

Hoy viernes, los preparativos del viaje, ropa y demás logística sustituyen a los entrenos diarios. 
Ahora ya no hay marcha atrás, está todo preparado. Es el momento de la verdad y como suelo decir llegado estos momentos, hay que poner el contador de emociones a cero y darle al REC. Todo el trabajo debe estar hecho, a partir de aquí, toca mentalizarse y pensar en disfrutar ( a pesar de la paliza). 
En carrera he de repetirme una y otra vez, - hay que ser fiel al ritmo -. Y ser muy CONSERVADOR.  Y solo al final, si el cuerpo va bien, poner en ON, una marcha más, si es posible. Voy a intentar bajar de 3h15' pero si me veo bien, tiraré a bajar de las 3h 10'.

Jamás me he visto metido en un evento tan bestial, a lo grande, descomunal. + de 7000 corredores nos daremos cita en Sevilla esa mañana. Yo que huyo de todas estas aglomeraciones, ahora voy a estar metido dentro. Voy a ser uno de los starrings. Espero acabar y ser FINISHER.

Una prueba de tal embergadura, tiene que dejar huella y creo que marcará mis próximos 'desafios'. La satisfacción irá en aumento si por fin, no hay problemas mayores y el cuerpo responde. El entreno ahí está, el plan es el de un profesional (Rodrigo Gavela) y solo mis ganas y fidelidad a ese plan han hecho el resto. Confio plenamente en mis posibilidades pero desconozco totalmente esta prueba. Será un bautismo en toda la regla.

Al final, he de confesar, que el entreno de hoy, lo he cancelado. Llovía una barbaridad y para ser sinceros, no me apetecía, nada salir a rodar. Quería seguir descansando un poco más.

20 de febrero de 2013

Maraton Sevilla. Entreno día 29.

25' + 5 x 1000 + 15'.
Series: 4'30" - 4':00"

Hoy miércoles, ha tocado, SERIES. A continuación detallo los resultados:



En general me he encontrado muy bien, es más, diría que al comenzar las series, las ganas de comerme el asfalto han predominado casi sobre el ritmo, he tenido que tirar de las riendas y acompasar la zancada. Hoy especialmente me he preocupado por la técnica. Intentaré, el día de la carrera seguir fiel a esto. 

Mientras realizo las series, mis pensamientos y mis imágenes se trasladan por las calles de Sevilla, escucho las voces de la gente, que asistirá el domingo. Es muy difícil no imaginarselo a estas alturas después de tanto entreno. Que emoción. Tengo la carne de gallina, mientras observo mi primera serie, al final, un poco más lenta de lo esperado.

A partir de aquí me concentré y pude ajustar los ritmos, incluso el último, sin emplearme a fondo, bajé de los 4 minutos.


19 de febrero de 2013

Maraton Sevilla. Entreno día 28.

60' pero al final DESCANSO.

Hoy tocaba entreno, pero me he notado con las piernas algo cargadas y como es la última semana y hay que ir descansado pues al final, y muy a mi pesar, he decidido no salir. No vestirme de faena y dejar la 'muleta' colgada en la habitación. Me ha costado mucho tomar esta decisión, pero quizás, por respeto a la distancia que voy a intentar recorrer el domingo, he preferido descansar.

Por contra, si que no he dejado de entrenarme de otra manera, es decir, LA ALIMENTACIÓN. Ésta semana voy a realizar la dieta  disociada. Realmente la llevo haciendo varias semanas, me refiero a la descarga de glucógeno, durante los 3 primeros días de la semana, acompañados de un entreno fuerte para ir agotando las reservas del glucógeno y al parecer, según dicen los entendidos, cuando esto sucede, se activa una enzima (glucógeno sintetasa) que es la encargada de llenar esa reserva. A partir de aquí, comienza una dieta alta en hidratos de carbono (HC) para acumular dicha reserva y poder rendir mucho mejor en la competición.

Quiero recalcar, que a partir del lunes de esta última semana, he añadido varios matices. He comenzado a preocuparme por beber más agua, infusiones, etc...y hasta el miércoles, incluido, la dieta será basicamente protéica (huevos - clara -, chichi, lácteos) e incorporaré algo de grasas (queso - se que no es del bueno pero me he privado mucho tiempo). Estos 3 días, NADA de HC o muy poco, ya sabéis que el pan es una tentación, al menos para mi, otro esfuerzo más que creo que he cumplido.

He pensando que durante, el último tercio de la competición, el cuerpo habrá agotado las reservas del glucógeno y empezará a tirar de las grasas, sería bueno darle algo más de ellas, obviamente primando las grasas de calidad (frutos secos, aceite del rico, etc...) sobre las grasas en cantidad. Es verdad, que las reservas de grasa son (no voy a decir que infinitas) pero son bastante mayores. Ttampoco quiero consumirlas 'todas' jejeje. No pretendo que el cuerpo comience a experimentar una sensación de ayuno y comiencen, todas las alarmas a activarse y provoque cualquier derrumbamiento. Por todo esto, iré consumiendo a lo largo de toda la semana y sobre todo, el sábado, grasas de las buenas (frutos secos, aceite, etc...)

A lo largo de toda la semana el aporte de vitaminas lo he realizado comiendo una o dos piezas de fruta, principalmente (naranja y plátano). Por las noches, para cenar, los tres primeros días de la semana, he realizado una cena al vapor, a base de calabacín, cebolla, berenjena, pimiento, zanahoria, un chorrito de aceite del bueno, sal y un poco de agua, todo incorporado en mi maravillosa Cocimix, 3 minutos y listo.

A partir del jueves, comenzaré con los hidratos de carbono, donde serán más grandes los aportes de estos el viernes y sábado. Acompañados de al menos (y digo bien) 3-4 litros de agua (infusiones, agua, etc...). Al parecer que tal carga de hidratos de carbono para aumentar las reservas de glucógeno, provocan cierta deshidratación o algo así, me documentaré mejor e intentaré explicarlo.

El viernes y sábado tomaré glucosa, que he visto que el maestro lo aconseja. Además el sábado irá acompañado de sales y de bebida isotónica (1 litro)

Para el día de la carrera, durante el entreno, aconsejan un café solo, no se no se y no probar antes bebidas azucaradas. En carrera, llevaré algún gel, también, las pastillas masticables con aporte de vitaminas y minerales y quizás algo de Taurina disuelta en agua. La estrategia para la carrera, será que cada 10km. aporte de vitaminas con las pastillas, el gel y la taurina, a partir del 20, 30, 35. Intentar beber agua e isotónica en todos los avituallamientos. En aquellos que den frutos secos, también cogeré. Todo esto está por ver.

Se me olvidaba que, el te verde tiene muy buenas propiedades antioxidantes, por lo que tomaré en estos últimos días varios para intentar que compense la balanza, en la manera de lo posible, al desgaste generalizado que afectará a todo el organismo. Además de todo esto, a descansar y dormir lo que se pueda, cuanto más mejor.

Conviene recordar que después de la competición y teniendo el vacio del que dispondrá las reservas de glucógeno, es conveniente realizar un aporte importante de HC de alto nivel glucémico, al menos en las 2 horas posteriores al ejercicio realizado. Ya que el cuerpo en estos momentos se encuentra mucho más receptivo para su almacenamiento de dichas reservas y sobre todo, el músculo se hace muy sensible en estos momentos a la insulina en caso de no recibir dicho aporte. También es imprescindible acompañar a este aporte de HC, un aporte de proteína o aminoácidos, para reparar el daño muscular ocasionado. Por ejemplo, batidos de proteina: leche desnatada + cereales de los niños + polvos de proteina. Y sino pues, algo más natural: un arroz con leche (arroz y azúcar, HC de alto valor glucémico y la leche - proteína - ) o sino un par de barrita energéticas (HC) y un vaso de leche desnatada (proteína). 


17 de febrero de 2013

Maraton Sevilla. Entreno día 27.

90' prog suave (de 6':00" - a 4':25 ) + 6 rectas.

Hoy ha tocado tirada larga. He llegado casi hasta Villadangos y vuelta pa' casa.
He realizado este entreno por el Camino de Santiago. He querido dar tributo a esta vía. Al tratarse de la última tirada larga, he preferido darle un toque de 'distinción'.


En el regreso se puede observar como casi, llegando al final, ha subido la FC, debido a una cuestecita, que por, mantener el ritmo, a su consta, la patata casi 'revienta'.


16 de febrero de 2013

Maraton Sevilla. Entreno día 26.

60' + tobillos + 2 rectas.



Después de varios días de descanso propuestos por el plan de R.G., me toca un entreno suave. Ya son pocos los días que quedan al maratón y aunque no se nota mucho en los tiempos de rodaje y en la frecuencia de salidas semanales, si se nota en los ritmos que comienzan hoy siendo más suaves. Faltan menos de 10 días y el plan sugiere esa estrategía.

Los ejercicios de tobillos como he dicho anteriormente en otras entradas, no los estoy realizando y se que es un error. Los intentaré compensar hoy con la mitad del rodaje por pistas y senderos alrededor de La Virgen.

Los últimos kms. decido nuevamente tirar hacia Quintana de Raneros, a ver que ambiente se respira puesto que mañana se celebra allí el II Cross El Reguero. Al regreso me cruzo con Tomás, ligera charleta ya que ambos estamos entrenando y jode bastante parar, incluso para las necesidades más básicas y fundamentales: las fisiológicas. Que por cierto, hasta esto hay que entrenarlo (pienso) y no para realizarlo más rápido, sino para evitarlo en todo el maratón.

Por esto y más cosas, la última semana me propondré una dieta más rigurosa, pero bueno esto será para las próximas entradas…

Al final las rectas progresivas y estiramientos. En casa como siempre, ejercicios de acondicionamiento sin sentadillas ya que últimamente noto castigado el rotuliano.