70’ + pesas + 2
rectas.
Ritmos de 5’:30” – 4’:40”.
Otro entreno para enmarcar. Y me
explico.
Mientras preparo la ropa, miro
por la ventana y un sol radiante ilumina el día. Observo más arriba, en las
montañas y allí, está descargando con narices. Llevamos unos días que no cesa. Así no es posible realizar entrenos
satisfactorios para el Maratón. Febrero y en León, no es el momento ideal para
los preparativos. Puede darse la circunstancia, como sucedió el año pasado si no
recuerdo mal, que resultó, genial por estas latitudes, al menos climatológicamente hablando. Pero al final se
acabó pagando. A estas alturas de calendario, uno cuando sale a la calle se
encuentra lo que últimamente me está pasando a mí. Mucho frío, agua, nieve y el
que me faltaba para completar la baraja, el viento, hoy con rachas que superan
los 75km/h.
Sabía que el día no era propicio
para salir. Personalmente creo que el viento, es el peor de todos ellos con diferencia.
Uno puede salir con nieve, agua y frío. Pero viento, no. El viento es el
enemigo indiscutible a batir. Ya no podemos hablar de ritmos, sino de
equilibrio. Es tarea poco menos que imposible el mantener el equilibrio. Hoy he
preferido salir por la mañana, ya que entrenar después del curro, es más
cansado y la noche tampoco es buen acompañante. Además hoy, he podido dejar a la
niña en el cole. Se encuentra mejor y he podido disponer de casi toda la mañana
para mí. Y digo casi, porque la he llevado a las once y como en el cole es el
día de carnaval, pues encima he llevado
todos los aperos necesarios para tal menester, traje, ropa de cambio y a
desfilar. Después, los padres, todos poseídos a realizar las fotos de rigor y pronto
para el cole otra vez, el dichoso viento casi se lleva a algún niño a dar un
paseo fuera del desfile.
En fin, con este pequeño
temporal, me dispuse a salir a correr y realizar el rodaje de rigor a pesar de
saber lo que me iba a encontrar, incluso consulte vía web las rachas de viento.
Busque zonas más resguardadas pero ni aún así. Durante el primer tramo desde La
Virgen hacia Quintana de Raneros y después Santovenía, fui cómodo, incluso
podría hablar de llevar un ritmo. Algo más alto de lo exigido en el plan. Pero
iba muy cómodo. Sabía que el aire haría acto de presencia y puse en ON el GPS
para controlar bien los ritmos a pesar del viento, pero al cruzar de Santovenia
hacia la carretera de vuelta de La Virgen, aquí comenzó el calvario. Los ritmos
eran imposibles de llevarlos.
El aire azotaba con demasiada fuerza. Me dolía casi el pecho del tu a tu que mantenía con las fuertes ráfagas de viento. El aire incluso, cambiaba de dirección. En una ocasión, perdí el equilibrio y el aire me azotó con tal fuerza que me empujó hacie el guarda raíl, donde tuve que poner las manos para no acabar estrellado contra él. La lucha fue titánica e impotente. Tenía todas las de perder como así fue, tan solo en una cosa, considero que el entreno fue buena y es en lo mental. Me propuse NON STOP, no quería parar bajo ningún concepto. Faltaban unos 20 minutos para acabar el entreno y supe que la lucha sería en balde pero no me iba a someter o incluso a suplicar obediencia, eso nunca.
Continué hasta el final. En ocasiones, la guerra fue tal, que incluso, me hice mentalmente, pequeñas metas de 50m. más o menos, para obligarme a no parar. Me proponía esa distancia como tope y después volvía a reiniciar el contador hasta que llegue a mi destino después de los 70’ de rodaje. Los ritmos ya me daban igual. Me sentí bien al ver que no me había derrotado.
El aire azotaba con demasiada fuerza. Me dolía casi el pecho del tu a tu que mantenía con las fuertes ráfagas de viento. El aire incluso, cambiaba de dirección. En una ocasión, perdí el equilibrio y el aire me azotó con tal fuerza que me empujó hacie el guarda raíl, donde tuve que poner las manos para no acabar estrellado contra él. La lucha fue titánica e impotente. Tenía todas las de perder como así fue, tan solo en una cosa, considero que el entreno fue buena y es en lo mental. Me propuse NON STOP, no quería parar bajo ningún concepto. Faltaban unos 20 minutos para acabar el entreno y supe que la lucha sería en balde pero no me iba a someter o incluso a suplicar obediencia, eso nunca.
A partir del Km7. se puede observar como el ritmo aumenta
y con ello la F.C. media, provocado por las fuertes ráfagas de viento.
Al final, ritmo alto por las rectas progresivas que he realizado.
Continué hasta el final. En ocasiones, la guerra fue tal, que incluso, me hice mentalmente, pequeñas metas de 50m. más o menos, para obligarme a no parar. Me proponía esa distancia como tope y después volvía a reiniciar el contador hasta que llegue a mi destino después de los 70’ de rodaje. Los ritmos ya me daban igual. Me sentí bien al ver que no me había derrotado.
Realizo las 2 rectas y comienzo
con estiramientos y ejercicios de condicionamiento físico. Ducha, comer y al
curro.
Como ya comenté en su momento, las pesas no las he realizado en todo el entrenamiento. Mi idea ha sido sustituirlas por gomas, pero éstas incluso no las he utilizado en estas últimas semanas ya que he notado dolor al tacto en el rotuliano y parece que el no
realizar las sentadillas me ha venido bien, por lo cual, continuaré así. Mucho me temo, que volverán a aparecer las molestias cuando comience con la
montaña, los desniveles y el entreno específico, cargarán mucho más la zona.
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