10 de febrero de 2013

Maraton Sevilla. Entreno día 23.

110' prog.
(60' de 6':00" a 5':00" - 30' de 5':00" a 4':30" - 20' de 4':30" a 4':10")


El sábado por la tarde, durante el desfile de carnaval, me cuesta reconocer alguno de mis compis de Correcallejeros. Conversamos amistosamente sobre trajes y épocas pasadas. Pronto cambiamos de tercio y me comentan que mañana domingo, realizarán una salida en grupo. Su intención es realizar una tirada larga. Así que, me animo y me uno a ellos. Siendo fiel a mi ritmo de entrenamientos podría adaptarme sin mayores problemas con lo que el domingo a las 11:00 horas me presento junto con varios valientes en una mañana que amenaza lluvia y en la cual, pronto se escaparan las primeras gotas. Ya en faena, decidimos ir hasta Oncina, a partir de aquí, cogemos una pista que desconozco pero que es muy cómoda de rodar, a pesar de las contínuas subidas y bajadas,  que nos llevará hasta Chozas.
Datos recogidos en el entreno de hoy.
Mis primeros 60’ son tranquilos, así que aprovecho para rodar todos juntos. A partir de aquí, en la próxima media hora, tengo que ir aumentando el ritmo hasta llegar a 4’:30” min./Km. No me supone ningún problema el ritmo pero además, el regreso es de bajada ligera que ayuda a compensar el terreno que piso. Por otro lado me fastidia, no me gusta tener facilidades como por supuesto no quiero tener inconvenientes para que el  entreno sea lo más fiable. 
A partir de aquí, ya me separo del grupo y ruedo en solitario junto con Tomás que me acompaña en MTB. Voy suelto a pesar del viento que sopla. La lluvia ha respetado, aunque si es verdad que hemos chupado algo de agua, pero nada reseñable.
De regreso a Oncina, valoro el tiempo restante y me doy cuenta que acabaré antes el recorrido propuesto que el tiempo del entreno, por lo que decido dar un pequeño rodeo y me desvío hacía Quintana, después seguimos a Santovenía para regresar a La Virgen por la carretera que va paralela a la autovía de León Benavente que ahora mismo no se como se llama.
Vuelvo a cambiar la velocidad y me enfrento, no solo a los últimos 20’ progresivos de la tirada larga, sino al dichoso viento que estas últimas jornadas me están desquiciando. El ritmo lo cojo bien pero la F.C. vuelve a subir, lo noto como me cuesta llegar al ritmo y mantenerlo. Tomás animando, hace el resto y puedo llegar a La Virgen, después de un buen entreno aunque con condiciones bastante adversas en los últimos kms. y un último esfuerzo más de lo esperado.

Indicar, que ayer mientras estaba preparando el GPS para realizar la carga, la dichosa pinza se partió. Pero vamos a ver, parece que todo lo tienen previsto, es más, diría que es otra prueba de los tiempos que vivimos de tanto consumo, es la dichosa obsolescencia programada, tanto va el cántaro a la fuente.
En un principio, me cabreó un montón, ver como uno de los laterales de la pinza de carga y transmisión saltaba por los aires. Tuve que idear una ñapa para que aguante mientras que mi mal humor subía y subía. La correa la tengo rota y con otra ñapa puesta con una brida para que no se caiga el reloj y por otro lado, ahora esto. ¿Que será lo próximo? A falta de escasos 15 días, no os digo el cabreo que pillé. Vamos a ver, pero ¿a quién se le ocurrió esta mierda de sistema de la pinza de plástico? Mira que no habrá miles de soluciones más prácticas y funcionales que esta. Menuda cagada y la ¿correa? anda que no se puede hablar largo y tendido sobre los artilugios que utilizamos y su calidad y duración. Bueno, en fin, esto será otra entrada de lo que hablaré más adelante.